Aunque se le conoce sobre todo por su poesía, Nervo escribió, también, muchos cuentos, donde hablaba limpiamente y con sencillez.
Este autor mexicano se llamaba en realidad José Amado, pero prefirió firmar con el nombre de su padre todo lo que escribió, desde los primeros artículos que desde muy joven enviaba a los periódicos y revistas.
Un periódico lo envió a la Exposición de París de 1900, para que desde allí enviara noticias y entonces conoció a un bella muchacha, Ana Cecilia. Se amaron diez años, hasta que ella murió y él le dedicó su más famoso libro: La amada inmóvil. Allí en París también se encontró con Rubén Darío, el representante máximo del modernismo.
En el año 1919, Amado Nervo murió en Montevideo, Uruguay.
En 1895 publicó su primer libro, una novela corta titulada El Bachiller. Había escrito su primer libro de versos: Místicas en 1898.Luego Perlas Negras y posteriormente publicó otra novela, El Donador de Almas, a las que junto con Pascual Aguilera, llegaron a formar parte de la trilogía Otras Vidas.
En París publicó la versión francesa de El Bachiller y Poemas, que incluye La Hermana Agua. Ya de regreso en México, a partir de 1902 escribió El Éxodo, Las Flores del Camino, Lira Heroica y Los Jardines Interiores.
Residiendo en Madrid publicó En Voz Baja, Juana de Asbaje, Serenidad (1914), La Amada Inmóvil, Elevación (1916) y Plenitud (1918).
Muchas fueron sus obras: poesías, cuentos, novelas y hasta una biografía de la más famosa de las poetisas mexicanas, Sor Juana Inés de la Cruz.
P O E M A

Muy cerca de mi ocaso yo te bendigo vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos ni pena inmerecida. Porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje la miel o la hiel de las cosasfue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas. Cuando planté rosales, coseché siempre rosas ¡Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno; mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno. Hallé sin duda largas las noches de mis penasmas tú no me ofreciste tan sólo noches buenas; en cambio tuve otras santamente serenas. ¡Ame! ¡fui amado!, el sol acarició mi faz ¡Vida, nada me debes! Vida, estamos en paz...


Es uno de los grandes poemas de Amado Nervo donde lo que hace el autor es un repaso por lo vivido, un balance casi al final de su recorrido terrenal, hablándole de lo bueno y no tan bueno que vivió, utilizando unas metáforas increíbles, para rematar este ajuste de recuerdos.
ResponderEliminarFinalmente cierra el poema en un mano a mano entre él, su vida y la paz lograda...